Vivimos en una sociedad que le ha tenido MIEDO a Jesús porque se lo han presentado como castigador y no como restaurador, como juez y no como libertador, como señalador y no como el ser que PERDONA, AMA y OLVIDA. Quien echa a un lado nuestros pecados y nos abraza.
Un Jesús que refleja, transmite e inspira AMOR. Sigamos las enseñanzas de Jesús, sigamos la vida de Jesús, sigamos los pasos de Jesús. Quien dice: “vete y no peques más”. Quien levanta al caído, quien sana al enfermo, quien perdona… Prediquemos su misericordia, gracia y AMOR para nosotros.
El Jesús que yo conozco ha sido, es y será mi amigo fiel. El hijo de Dios, rey de reyes, señor de señores, mi salvador; por lo tanto, DECIDO que sea el centro de mi vida. No por imposición, sino por elección. No por miedo, sino por valor. ¿Cómo rechazar a quien me ama sobre todas las circunstancias y que dio su vida por mí?
Rindo mi vida ante el que TODO lo hizo bueno. Si todos conociéramos al verdadero Jesús y guardáramos en nuestro corazón su palabra, viviríamos con valentía y no con angustia.
Jesús vino a la tierra para hacer una REVOLUCIÓN DE AMOR. Nosotros no hemos seguido su legado, muchas veces vivimos como si Él no hubiese venido. Por tal razón, a veces pienso que si Jesús volviera a caminar entre nosotros, lo volveríamos a crucificar. No hagamos vana la venida de Jesús, continuemos su REVOLUCIÓN DE AMOR.
Hoy te presento al Jesús que yo conozco, el amigo, el restaurador, quien nos inspira a vivir con amor, fe y esperanza. Te presento un evangelio que está lleno de VIDA porque Jesús vino para que tengamos vida y vida en abundancia. No más miedo, no más temor. Somos salvos por gracia. ¡Jesús vive!