sábado, 14 de octubre de 2023

Calor insoportable

Calor insoportable

Por: Alejandra Cotto

 

Calor insoportable.  Temperaturas nunca vistas.  Entra la noche y el sereno no se siente.  Llega la mañana y en lugar de neblina hay vaporizo.  Calienta el día cuando ya había amanecido en high.  Las personas caen al suelo producto del calor insoportable.  Otros, se lanzan a las fuentes como monedas destinadas a cumplir el sueño de alguien más.  Así transcurren los días en cualquier parte del mundo, tal parece como si hubiesen encendido en fuego el Planeta Tierra.  Prendieron un fósforo y lo tiraron al viento convirtiendo nuestro hábitat en un hades eterno.  Tristemente el cerillo fue lanzado por los mismos que creen que las temperaturas están igual que antes, mientras se derriten como hielo en neverita de playa.

 

El calor incrementaba.  El fuego se esparcía.  La gente se desmayaba.  Todos, derretidos como vela en bizcocho de cumpleaños.  El aire acondicionado no se siente y mientras dormimos nuestra piel encharcada se adhiere en la ropa de cama.  Nos levantamos para seguir trabajando, imaginando, soñando y creando.  El futuro, aun así, no parece fortuito.  Al menos nos resistimos a creerlo.  Desde pequeños nos han hablado en binomios.  La vida y su dicotomía.  Frío, calor.  Arriba, abajo.  Derecha, izquierda.   Bueno, malo.  El que hace el bien va para arriba y el que hace el mal, para abajo.  En el abajo está el calor, fuego, lago de azufre, tártaro, la lava que consume.  Pero resulta que ese mismísimo infierno era el que todos sentíamos al despertar en las mañanas.  El mismo que nos acompañaba durante el día mientras nos derretíamos como helado en manos de un niño.  El infierno en la tierra que no nos dejaba conciliar el sueño en las noches.  Fue en ese preciso instante cuando comprendimos que las trompetas habían sonado hacía mucho tiempo, ninguno de nosotros había sido salvo y por ello nos consumíamos en el calor eterno adjudicado a los efectos del calentamiento global.  La realidad es que ya éramos huéspedes de las tinieblas.  Ahí estábamos, inmersos en el abismo, en el mismo averno del que algunas personas supuestamente pretendían salvarnos.

 

¿Y si este es el infierno del que hemos vivido huyendo?  Todo cambia.  ¿Cómo viviremos ahora que sabemos que todo está perdido?  Pero aún el sol sale y la lluvia refresca.  Pues digamos a los demás pensó él que existe un lugar peor al que nadie quiere ir, sin saber que allí siempre había estado su casa.


                           Foto tomada por mí  (12 marzo 2023)